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| La señal indicativa nos marca la ubicación de "La Casica", que encontraremos a tan solo 300 metros de la carretera, parcialmente escondida detrás de un monte con árboles. La Casica toma su nombre del que recibía antiguamente la casa donde vivian los colonos, dentro de la Finca de los señores. | ![]() |




| La construcción conserva el sabor de la época porque, a pesar de las mejoras que se han ido introduciendo, se ha intentado mantener las piedras y maderas originales. La decoración también contribuye a crear el ambiente con objetos auténticos, testigos hoy y actores entonces, de la vida y trabajo de una casa de labranza. |

| Frente mismo a la casa hay encinas centenarias y esparcidos en todo su alrededor, robles, laureles, tilos, "lledoners" e infinidad de plantas medicinales y culinarias, utilizadas todas en la casa. |


| Siguiendo el curso de una suave pendiente encontraremos un embalse natural de agua de pozo, rodeado de frutales y, cerca, la huerta donde se cultivan todas las verduras y legumbres que se consumen en la casa, ya sean frescas, cocidas o en conservas. | ![]() |
| Los frutales merecen un punto aparte: están todos. A la satisfacción de comer fruta recién cosechada, debe añadirese el goce de postres y mermeladas también caseros. Anexa a la casa, pero apartada de ella, se encuentra la granja: vacas lecheras, terneras, corderos, conejos, gallinas, patos y ocas. ¡Es como tener el mercado en casa! |



| Delante mismo de la casa hay un prado con juegos para esparcimiento de los niños. |
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