Casa construida por los dominicos de Camprodon a principios del siglo XVIII
y ampliada en tres ocasiones posteriormente.

En el año 1808 fué adquirida por Anton Badia Roca y Teresa Badia y Llach. Fué casa pairal hasta el año 1923 cuando la heredera, Maria Lapuja Badía, la traspasa a Pere Planagumà Sala.


Hoy la propiedad de la masía recae en María Planagumà Sala,
y es en 1998 que su hija, Concepción Pagès Planagumà
abre la casa como residencia para turismo rural.



Desde siempre la casa estuvo destinada a la agricultura, y sus campos se extendían por el hermoso valle. ahora no es esa su actividad, pero aún la rodean campos de cultivo o pastoreo y frondosos bosques que, desde los riachos, trepan por las laderas de las colinas que lo enmarcan.


La casa consta de un bonito jardín con plantas y árboles y zona de esparcimiento.

En los corrales, patos, gallinas, ocas y palomas comparten algarabía. También hay cerdos, gatos y perros para delicia de los amantes de los animales.






Y dentro, en la planta baja, la antigua cocina.